El escritor y su obra.
Por Ernesto Sábato.
"Haber escrito algo que te deja como un fusil disparado, que aún se sacude y
humea, haberte vaciado por entero de vos mismo, pues no solo has descargado
lo que sabés de vos mismo sino también lo que sospechás y suponés, así como
tus estremecimientos, tus fantasmas, tu vida inconsciente y haberlo hecho
con sostenida fatiga y tensión, con constante cautela, temblores, repentinos
descubrimientos y fracasos, haberlo hecho de modo que toda la vida se
concentrará en ese punto dado, y advertir que todo ello es como si no
existiera si no lo acoge y le da calor un signo humano, una palabra, una
presencia; y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo noche y día
como un muerto".
"En esta vida única y limitada que tenemos, en cada instante nos vemos
obligados a elegir un sólo camino entre otros infinitos que se nos
presentan; eso representa abandonar los otros a la nada. Esa posibilidad que
ni siquiera sabemos dónde va a llevar [...] más allá está la inevitable
muerte, que hace de nuestra elección algo único e irreversible [...]"
"En la ficción ensayamos otros caminos, lanzando al mundo esos personajes
que parecen ser de carne y hueso, pero que pertenecen al mundo de los
fantasmas, entes que realizan por nosotros, y de algún modo en nosotros,
destinos que la única vida nos vedó. La novela, concreta pero irreal, es la
forma que el hombre ha inventado para escapar a ese acorralamiento.
[...]casi tan precaria como los sueños, pero al menos, más voluntariosa. Esa
es una de las raíces de la ficción; la otra, acaso, es el ansia de eternidad
[...]La búsqueda del tiempo perdido, el rescate de algún infancia o alguna
pasión, la petrificación de un éxtasis. Otro simulacro, en suma."
"El tema no se debe elegir; hay que dejar que el tema lo elija a uno. No
se debe escribir si esa obsesión no acosa, persigue y presiona desde las más
recónditas regiones del ser. A veces, durante años. [...] A un artista no
sólo hay que valorarlo por lo que es capaz de crear, sino por lo que es
capaz de sacrificar [...] tarde o temprano se presentarán de nuevo y no es
difícil que consigan un trabajo más adecuado a sus aptitudes. [...] [los
personajes] no carecen de libertad, por el contrario, si han se ser
criaturas vivas, han de ser libres, como todo ser humano; de lo contrario la
novela se con vierte en un simulacro. El escritor se sienta delante de un
personaje suyo, que emana de la inconsciencia, como espectador ineficaz
frente a un ser carnal; puede ver y hasta prever sus actos, pero no los
puede evitar. [...] una parte [del autor] es testigo de la otra parte, y
testigo impotente."
"En la ficción, como en los sueños, el hombre puede vivir otras vidas y
realizar ansiedades infinitamente vedadas por su conciencia o por su
impotencia. No es raro, en tales ocasiones, que si él es compasivo en su
vida normal, aparezcan en sus ficciones individuos despiadados y hasta
sádicos; si es de espíritu religioso, feroces ateos. Creo que en este
fenómeno reside el valor catártico de la novela o el teatro."
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